SENSOPERCEPCION
“La danza debe estar al alcance de todos” Patricia Stokoe;
Maurice Bejart.
La capacidad sensorio-perceptiva pertenece a todos
los seres humanos. Es la capacidad de conectarse, de internalizar e
interaccionar con el mundo externo, el propio cuerpo y el cuerpo de los demás.
La Sensopercepción como práctica pretende recuperar
y enriquecer la vivencia del propio cuerpo para la danza, para la vida. Es una
práctica de descubrimiento y despliegue de nuestro potencial con una
fundamentación teórica que puede ser abordada desde diversos campos, puestos
al servicio de esta práctica que orientamos como uno de los contenidos y como técnica
hacia el desarrollo de los potenciales artísticos que existen en toda persona.
Suele ser la Sensopercepción de mucho interés para quien está en el campo de
la música, pintura, teatro y en especial la danza y el movimiento, así como
para educadores, profesionales y toda persona que desea realizar un camino de
autodescubrimiento que le permita hacer florecer sus capacidades.
Patricia Stokoe, fundadora y creadora de esta línea
de trabajo, quien durante tantos años ha venido abriendo un camino con una
actitud de búsqueda, investigación y práctica incansable ha creído siempre
que la danza le pertenece a todo ser humano y se ha dedicado durante más de
treinta años a brindar sus conocimientos y vitalidad para el logro de este
reacercamiento de la danza a la vida.
El término Expresión Corporal
engloba y
está asociado actualmente a diversas actividades corporales, cada una de ellas
con su particular concepción, objetivos, métodos y técnicas de trabajo. Entre
tal variedad de escuelas que responden al mismo nombre, pertenecemos a aquella
corriente que considera que la Expresión
Corporal es Danza. Es una actividad artística y como tal es el lenguaje del
cuerpo con sus posibilidades de movimiento y quietud, sus gestos y ademanes,
posturas, tonos, destrezas y habilidades organizadas en secuencias
significativas como manifestación de la totalidad de la persona.
La Sensopercepción es uno de los contenidos y una de
las técnicas en la formación en Expresión Corporal, punto de partida y
llegada constante en este camino de descubrimiento y desarrollo del lenguaje
corporal de cada uno así como el poeta afina su sensibilidad y se embebe del
mundo para devolvernos su visión única, subjetiva, emocionada en cada uno de
sus poemas.
Creemos que uno no nace hombre, poeta, bailarín,
sino que se hace hombre, que cada uno trae un potencial o bagaje de premisas que
en la medida en que reciba los estímulos y las oportunidades adecuadas podrán
desplegarse y ser desarrolladas.
La Sensopercepción se refiere entonces a dos
aspectos tendientes uno, a estimular la capacidad de observación y registro de
los estímulos que van a dar lugar a la elaboración de imágenes diferenciadas,
detalladas, precisas del propio cuerpo en su vínculo dinámico y constante con
el medio y dos, se puede convertir en una técnica y camino hacia la
danza.
Metafóricamente decimos que si queremos ser intérpretes
de nuestras danzas, necesitamos tener el cuerpo afinado como si fuera un violín
Stradivarius que logre así interpretar “melodías de movimiento” ricas en
tonos y matices.
En esta búsqueda de un lenguaje auténtico,
Patricia, como bailarina, respondiendo a las necesidades de superar sus propias
limitaciones, y posteriormente como educadora, al toparse con las inhibiciones,
bloqueos, tensiones de sus alumnos, fue integrando la propia experiencia e
investigación con los aportes de maestros como Gerda Alexander, Moshe
Feldenkrais y colegas entre los cuales podemos nombrar a Violeta de Gainza,
Oscar Fessler, entre otros, quienes por diversos caminos estuvieron
encaminados en la misma búsqueda: la del descubrimiento de los principios
esenciales que sustentan la vida creadora humana y
las leyes naturales del movimiento, tan sabias en el logro constante del
equilibrio, ahorro y canalización de la energía.
Sensopercepción es el nombre adoptado por Patricia
Stokoe para especificar, diferenciar y definir esta actividad básica en la
formación en Expresión Corporal, disciplina al alcance de todos, cuyo objetivo
es el conocimiento más profundo de sí mismo y el comienzo de nuestra técnica
corporal.
Sensación : Es
proceso y resultado del registro de la realidad a través de los sentidos,
punto de partida de la conciencia tanto del propio cuerpo, como del mundo
externo. La sensación es la unidad del conocimiento.
Percepción :
Sobre una
base donde se articula la herencia cromosómica, orgánica, psíquica y
social, es una estructura compleja donde se integran los resultados de los
registros sensoriales, los aportes de la zona de la memoria, los contenidos
afectivo-emocionales, el nivel de irrigación sanguínea y el nivel de
funcionamiento hormonal.
Sensopercepción : Como momento en el proceso de conocimiento, es la
unidad de todo el funcionamiento expresivo biopsíquico y social del hombre.
“Sensopercepción”: Nombre adoptado por Patricia Stokoe para su trabajo
mediante el cual se profundiza conscientemente sobre la imagen corporal y la
afectividad para adquirir una mayor sensibilidad en general pudiendo así
surgir imágenes constantemente renovadas que hacen al enriquecimiento de la
propia danza y de la propia vida. Es entonces un conjunto de prácticas metódicas
hacia el conocimiento de uno mismo y el desarrollo de un lenguaje corporal
propio.
LA
SENSOPERCEPCION Y SU ROL EN LA RECUPERACION DEL PROPIO CUERPO
“Se verán reflejados en los ejes de trabajo de
la Sensopercepción , algunos de los aspectos de la Eutonía de Gerda Alexander
que me fueron significativos en los cursos que tomé con ella, con Berta
Vishnivetz y con Joyce Rivera, dejo constancia que no enseño La Eutonía de
Gerda Alexander, y que reconozco y apoyo a los eutonistas en su interés por
defender la idoneidad de su trabajo.” Patricia Stokoe
La concepción de Danza con la cual
nos identificamos, sustenta que todos
podemos bailar y disfrutar de esta actividad. De aquí se desprende que
pretendemos que cada persona se contacte con su propio cuerpo real, -sea alto,
bajo, gordo, flaco, flexible, rígido, “lindo” ó “feo”, joven ó viejo-
y no dependa de un modelo de cuerpo determinado al cual ajustarse como premisa
previa, sino que llegue a bailar desde su propia realidad corporal y universo de
posibilidades. La Sensopercepción propone
la posibilidad de una vida corporal más armónica que permita vivir una
realidad corporal gozosa, desplegando el máximo de flexibilidad tónica que
cada uno logre desarrollar.
Comenzamos por lo que llamamos “El despertar”,
pretendemos agudizar y reafinar nuestra capacidad de observación, de captación
sensoperceptiva para formar e integrar imágenes lo más fieles posibles
a la realidad de nuestro propio cuerpo, acortando así la distancia entre una
representación intelectual, la ó
una representación ideal del mismo y la percepción ó conciencia de su
realidad concreta en cada momento. Orientamos la atención, el interés hacia el
mismo, desarrollamos la capacidad de estar alertas y presentes, hacia “lo que
habita de la piel para dentro”, registrar nuestro tono muscular tanto en la
quietud como en el movimiento y captar el universo de mensajes que provienen de
su interior.
Este despertar ó registro, consiste en una observación
guiada que invita “a hacer presente”, a llevar el interés hacia lo que
habitualmente pasa desapercibido. Solemos partir de una presencia global y
totalizadora hacia la diferenciación de cada zona en forma detallada
para reinsertarla nuevamente en el todo. El “todo corporal” se irá
diferenciando progresivamente, desplegando así el pasaje de ese “todo
indiferenciado” hacia un todo “claro y distinto”.
“Un
poeta tiene que ser profesor en los cinco sentidos corporales: vista, oído,
tacto, gusto y olfato, en ese orden, para poder ser dueño de las más bellas imágenes,
tiene que abrir las puertas de comunicación entre todos ellos.” Federico García
Lorca
Observamos una zona del cuerpo por vez, orientamos
nuestra atención a un sentido por vez para aprender a detenernos y hacer
conciente, hacer presente tanto lo que habita de la piel para dentro cómo lo
que nos rodea.
El camino que tomamos hacia este estar alertas,
perceptivos de nosotros mismos y del mundo que nos rodea parte de lo más
cercano y accesible a cada uno. Es a través de nuestros sentidos exteroceptivos
-mirar, tocar, escuchar, oler, gustar- que recibimos los estímulos del mundo
exterior ó de la envoltura del propio cuerpo (la piel), y será nuestra
propioceptividad la que nos brinde la información
acerca de la posición, movimiento, distribución del peso, ubicación,
presión, tensión, distensión de nuestro cuerpo.
Que los sentidos se entrenan con la práctica,
significa que se estimula el orientar nuestro interés, que se afina la
capacidad de discernir. Esto los saben por ejemplo los obreros textiles, que
pueden diferenciar infinidad de matices entre las tinturas del mismo color, ó
pintores como Picasso, quien decía que salía al bosque a “llenarse de
verde”, antes de buscar aquellos verdes que volcaría en el lienzo.
El entrenamiento de la capacidad de observación
sensorial orientado al propio cuerpo nos permite tenerlo presente en todo
momento y no esperar solamente aquellos momentos en que nos duele para reconocer
su presencia. Nos permite reducir el margen de error entre la imagen del cuerpo
que hemos construido y la realidad del mismo.
El hombre se hace hombre a través de los complejos
procesos de aprendizaje, siempre en relación con los otros, relación que se da
en múltiples niveles entre los cuales el lenguaje verbal está inseparablemente
entretejido al lenguaje del tono neuromuscular, el ritmo y la cadencia del
movimiento, incluso los olores del cuerpo y cada gesto cargado de
intencionalidad. En el vínculo bebé-mamá, el bebe no solo registra el tono de
la voz de la madre, sino el grado de tensión-distensión de su cuerpo, sus
olores, sonidos, miradas (ó
carencia de las mismas), las cadencias de cada uno de sus movimientos, en un
conjunto inseparable que irá estimulando y configurando su propia tendencia tónica
y perceptiva.
En las clases de Sensopercepción,
desde la guía verbal del docente iremos realizando un registro de
nuestro cuerpo y las huellas que ha dejado su historia.
Entre los ejes de trabajo diferenciamos cada sector
de la piel.. Las zonas más y menos sensibles, notamos si hay zonas ausentes y
que pueden ser re-despertadas con el toque de las propias manos, la ropa, el
piso de objetos como pelotas de tenis, cañas de bambú, el agua de la ducha,
etc. Orientamos la atención para reconocerla debajo de la ropa, y esto se puede
realizar en cualquier momento del día. Descubrimos si la ropa nos es realmente
cómoda, si nos permite vivir el
cuerpo con holgura ó si por el contrario tendemos a aprisionarnos entre
cinturones, zapatos, sacos ó pantalones ajustados, texturas que nos puedan
irritar sin darnos cuenta con las consiguientes tensiones e incomodidades a las
cuales nos vamos sometiendo. Al estimular, re-sensibilizar la piel estamos
entrenando por un lado la capacidad de registrar texturas y temperaturas y por
otro lado a profundizar la imagen de la envoltura viviente (límite ó frontera)
de nuestro cuerpo.
Al utilizar el tacto mantenemos nuestra conciencia
dentro del límite de nuestro organismo a través de frotar, pellizcar, rascar,
acariciar, palpar. Al realizar contacto nos
referimos a la capacidad de traspasar concientemente el límite visible de
nuestro cuerpo tanto hacia el interior del mismo como hacia los seres y objetos
del entorno. Como ejemplo, el violoncelista que al tocar pone en contacto su
brazo y mano derecha con las
cuerdas de su instrumento a través del arco que pasa a ser una continuación
del brazo. Los dedos de la mano pueden llegar a percibir las cerdas del arco
frotando las cuerdas como si este fuera parte del propio cuerpo.
Experimentamos contacto directo con los objetos, por
ejemplo, al entregar el peso del cuerpo al piso ó a un banco ó silla a través
de los puntos de apoyo. También cuando sostenemos una caña de bambú entre dos
dedos incorporando el espacio de este objeto al espacio del propio cuerpo. Como
el bambú tiene la cualidad de ser un excelente conductor de la energía
corporal, esta ejercitación nos permite regularlas tensiones de los brazos y
faja escapular y esto puede ser el punto de partida para el logro de determinada
calidad de movimiento sin sobreesfuerzo.
“Haz todo sin esfuerzo, cuando tienes que forzar
un movimiento, una acción, entonces algo anda mal. Escucha, no esperes que las
cosas se realicen como tu crees que deben ser, estate atento, alerta, para
sensibilizarte a lo que ocurre realimenta en cada instante, viviendo y moviéndote
en armonía”. (Al Chuang Liang)
Los ejes de trabajo giran también alrededor de una
serie de otros temas como la utilización conciente de nuestros apoyos, tanto
los apoyos internos de unas zonas internas del cuerpo sobre otras, específicamente
de unos cuerpos vertebrales sobre otros (cabeza sobre cervicales, fémur sobre
tibia, etc.); como los apoyos externos de unas superficies corporales sobre el
piso, sillas, bancos, mesas, paredes, árboles, tacos de zapatos, bambúes,
pelotas de diversos tamaños, como también de superficies del propio cuerpo
sobre el cuerpo de otras personas.
Aprendemos a observar la calidad de estos apoyos, si son duros ó blandos; óseos ó musculares, definiendo cada vez con mayor precisión su tamaño, ubicación, la relación ó resonancia entre unos y otros, la posibilidad de entrega y distribución del peso corporal en cada momento, tanto en la quietud como en el despliegue del movimiento. Aprendemos a jugar y registrar las sutiles ó grandes variaciones del traslado del centro de gravedad del cuerpo y su relación con los apoyos, exploramos el fenómeno del equilibrio en quietud y en movimiento.
También exploramos la diferencia entre lo que
llamamos apoyos activos y apoyos pasivos, los primeros siendo aquellos sobre los
cuales ejercemos una presión, tanto de tracción como de rechazo, con el
consiguiente cambio tónico ó desencadenamiento del movimiento que genera.
Pasividad tiene que ver con la capacidad de entrega de todo o partes del
cuerpo a ser sostenidos ó movidos por
otra persona, objeto ó elemento de la naturaleza así como
también la entrega de zonas
del propio cuerpo para ser sostenidas ó movidas por otras. La pasividad implica
una inhibición conciente.
Otro eje del trabajo es la toma de conciencia del
esqueleto, la percepción ósteo-articular. Reconocer y ubicar cada hueso,
observar su forma, tamaño, consistencia, zonas articulares y movimientos
posibles en cada articulación para ir completando, detallando los espacios
internos y relaciones de un hueso con otro en quietud y en movimiento. Al pensar
en el hueso o zona del hueso que guía al movimiento estamos influyendo los músculos
vinculados a él y nos permite alivianar el movimiento distribuyendo y adaptando
el trabajo muscular con el tono adecuado a la necesidad de desplazamiento en
cada ocasión.
A partir de la alineación ósea, se puede estimular el
buen uso y funcionamiento de la musculatura esqueletal ó profunda (musculatura
roja), que tiene como función mantener la posición erguida del cuerpo, dejando
libre la musculatura superficial ó externa (musculatura blanca), cuya función
es la del desplazamiento de los segmentos óseos haciendo posible los
movimientos de locomoción tanto lenta como así los cambios rápidos en la
dirección del movimiento. Esta musculatura superficial, generalmente se
encuentra tensionada, en forma inconciente (por ejemplo en zonas como los
hombros, la cintura, los muslos, las pantorrillas y sobre todo en la zona de
sostén de la cabeza, el cuello, zona sub-occipital, mandíbulas, garganta) con
el consiguiente bloqueo de la energía y fatiga que esto genera, y que va
anulando nuestra capacidad de estar alertas, listos para la acción en cada
instante. Así por el contrario, la recuperación de la alineación
de nuestro esqueleto, la flexibilidad
y el equilibrio neuromuscular, nos permite estar alertas, vitalizando y
potenciando cada momento que vivimos.
“
El hombre al nacer es flexible y tierno, pero en la muerte está rígido y duro.
Las plantas, cuando jóvenes son sinuosas y húmedas, pero de viejas son frágiles
y secas. Así flexibilidad y terneza son signos de vida, en tanto que rigidez y
dureza son signos de muerte.” Lao
Tse (Siglo V a.C.)
Entendemos por Tono
el grado de contracción básica que mantiene el músculo, aún cuando
está en reposo. El tono está regulado por todo el sistema neuromuscular, es el
estado de preparación ó alerta que permite la constante adaptación y
organización fisiológica. No es simplemente un estado de la musculatura sino
del funcionamiento del sistema en su conjunto y responde a las experiencias,
aprendizajes, vivencias en los planos físicos, afectivo, emocionales,
racionales y sociales que hacen a la particular personalidad de cada individuo.
Buscamos su movilidad, su flexibilidad, que no quede fijado y tenga la
posibilidad de adaptación a las cambiantes necesidades. Un ejemplo de esta
facilidad de adaptación debemos buscarla en los animales, y en los niños pequeños.
Si observamos un gato por ejemplo, descubriremos su facilidad de pasar en un período
muy breve, del reposo absoluto al salto, en cambio, las personas adultas tenemos
la tendencia a fijar el tono, tender hacia la hipotonia (tono bajo) ó hipertonía
(tensión excesiva) de todo ó partes del cuerpo como rasgo habitual.
“El
arte modifica al mundo, no es solo una manera
de sentir al mundo” (Francisco Berdichevsky)
Ya hemos visto que es a través del proceso de
apertura y entrenamiento de los sentidos que emprendemos el camino de toma de
conciencia, de conocimiento tanto del mundo que nos rodea como del propio
cuerpo, y justamente la búsqueda nuestra se basa en mantener estas vías de
comunicación abiertas entre lo externo y lo interno del propio cuerpo.
Entrenamos el constante pasaje y confrontación entre
los múltiples mensajes que nos llegan del exterior así como del interior del
cuerpo con las imágenes que vamos formando y estructurando en nuestro
psiquismo.
Para poder captar al mundo, decodificarlo,
recomponerlo e interpretarlo necesitamos tener nuestros sentidos afinados y
entrenados, así como para poder accionar en el mundo al manifestarnos como
seres íntegros, por medio del movimiento, la palabra, el sonido, la plástica,
etc. En el accionar ya estamos generando nuevas percepciones, nuevas imágenes
que se sintetizan enriqueciendo las anteriores. Es a través de este proceso que
vamos creando las condiciones que permiten una vida de constante producción de
nuevas imágenes.
“Hoy
sabemos que se forman las imágenes al integrar percepciones, que uno percibe
como resultado del movimiento, el componente motor es fundamental no solo como
expresión sino como fundador de imágenes sensoperceptivas. Al chico antes se
lo enfajaba y prohibía moverse, ahora sabemos que si el chico no se mueve y no
experimenta en la práctica, no podrá captar conceptos ni abstracciones lingüísticas,
lógicas y matemáticas y por otro lado si un adulto deja de tener una rica vida
de movimiento y percepción, abre la brecha entre su imaginación y su vida
corporal; se irá empobreciendo o fijando en lo que una vez recogió de la
realidad sin retro-alimentarse y enriquecerse constantemente como resultado de
una práctica conciente.” (Francisco Berdichevsky)
Para el desarrollo de un lenguaje artístico es
esencial esta re-alimentación incesante a través de una práctica sensible que
permite tener las antenas alertas siempre para captar al mundo y devolverle la
propia visión sensible, pensante, emocionada y emocionante.
La Sensopercepción juega un doble papel, tanto en
recoger y evocar lo que recibimos por el aparato sensorial, en forma cada vez más
detallada, clara y diferenciada ; como en la estimulación de la asociación
y producción de imágenes que van a dar lugar a la fantasía creadora,
esenciales para alimentar la vida sensible y artística de cada individuo.
El camino de la creación se estructura sobre dos
tipos de imágenes; las imágenes reproductivas que son la internalización más
fiel posible de la realidad, que reproduce una experiencia tal como sucedió,
tal como se la vivió; y las imágenes productivas que sobre la base de las
anteriores producen nuevas imágenes, nuevas maneras de ver al mundo y
permiten modificarlo.
Si no hay reflejo, no hay creación, y si no hay
creación no hay arte ni ciencia. La sensopercepción busca ensanchar el campo
de la internalización del mundo y de la imaginación que solo es posible a través
de la acción, del movimiento corporal. Ver es resultado de una acción, oír,
gustar, oler, tocar, percibir, asociar imágenes, producir imágenes nuevas solo
es posible como resultado del movimiento, por
eso si nos quedamos siempre quietos, en una actitud pasiva, si nos intoxicamos,
si nos mecanizamos, endurecemos y nos mantenemos ausentes de nuestro cuerpo,
endurecemos las vías, cerramos con llave las puertas de acceso a una vida de
conocimiento, de contacto y creación. [1])
Por el trabajo, el trabajo consciente sobre el
cuerpo, el recuperar cada zona
olvidada, recuperar su potencial de movimientos, su flexibilidad, su apertura,
el desintoxicarlo, des-acorazarlo, permite recuperar la sensibilidad, vivir a
flor de piel cotidianamente y engendrar a través del movimiento una
multiplicidad de imágenes, sentimientos, ideas, que en el movimiento, en la
palabra, en la expresión plástica ó musical se materializan y regeneran.
El arte es la manifestación del sí mismo del
creador, a través de la expresión artística expresa el mundo, su concepción
del mundo a través de sí mismo. Justamente el arte rescata la subjetividad, la
visión personal, única y emocionada del artista parte de “
recoger, embeberse del mundo para recomponerlo y
finalmente devolver al mundo y de esta manera transformarlo y transformarse.
Este es un proceso que existe y se da incluso en la
vida cotidiana. Para nosotros no hay una división tajante entre actividad artística
y actividad cotidiana, así como también pensamos que trabajo y juego pueden
convivir, goce y diversión estar presentes en los procesos de investigación y
aprendizaje. Todos podemos, si contamos con las condiciones afectivas,
educativas, sociales y económicas adecuadas, estimular, entrenar y desarrollar
diversos códigos artísticos y por
esta vía el conocimiento y la fantasía creadora.
Nacemos con premisas biológicas, anatómicas,
neuro-fisiológicas y vamos conformando nuestras aptitudes desde la gestación
en el vientre materno y el mismo parto. Es fundante el vínculo materno y
posteriormente el entorno familiar, social. Este postulado que todavía
escuchamos que dice que nacemos con condiciones, aptitudes naturales, talento
para ser músico, bailarín, pintor, matemático ó cirujano, no es exactamente
así, sino que estas premisas se irán
conformando, entrenando, desplegando y orientando como fruto de todos los
aprendizajes, y actividades socialmente condicionadas que a su vez irán
orientando la atención hacia posteriores aprendizajes según las posibilidades,
motivación, necesidad y oportunidades que encontrará cada persona.
El papel de la Sensopercepción es el de re-estimular
incesantemente la capacidad de observación y de asombro. Guiar, orientar,
pautar, abrir puertas, dar permiso para volver a mirar lo que tal vez miramos
todos los días y descubrir en ellas nuevos elementos que hasta ese entonces
pasaban desapercibidos, “descubrir lo desconocido dentro de lo aparentemente
conocido”, nos decía Patricia Stokoe muy amenudo en sus clases.
Tocar y tocarnos, mirar y ver, oír y escuchar,
probar constantemente los mismos ó nuevos movimientos y posturas dándoles un
nuevo cariz, un nuevo ángulo. Desarrollar la capacidad de reorganizarnos, de
establecer nuevas vías de enlace y conexión y “encontrar no solo la unidad
entre la diversidad sino la variedad, la multiplicidad en la unidad”(Humberto
Eco).
Muchos alumnos descubren que tienen aptitudes y enorme placer en bailar, cuando creían que esta posibilidad había quedado olvidada en algún rincón de su niñez, descubren incluso la posibilidad de mejorar la calidad de su danza por medio de esta práctica y entrenamiento conciente. Lo esencial de esta práctica que Patricia ha llamado Sensopercepción, es entonces el abarcar la persona íntegra en su propia vida afectiva, pensante, y emocionada, hacia una danza propia y significativa.
“Trabajo
la corriente de Expresión Corporal que la considera Danza, aquella que
desarrolla las características personales y por eso accesibles y dentro del
alcance de cada ser humano, que será su danza, la que él puede manejar,
la danza pensada como producto único, la poesía corporal de cada individuo.
Sabemos también que si bien todo ser humano puede ser poeta, solo algunos
llegarán a ser grandes poetas. Sabemos además que los grandes poetas
no están para anular a todos los poetas sino para estimularlos. La poesía
está en cada ser humano, en todos, no solo en los grandes. De la misma manera
pensamos que la danza está en todos, no solamente en los bailarines
profesionales...” Patricia Stokoe
Bibliografía:
* Alexander, Gerda: "La Eutonía", Edit. Paidós
* Digelman, Denise: “La Eutonía de Gerda Alexander”,Edit. Paidós
* Vishnivetz, Berta: "Educación del cuerpo hacia el ser", Edit. Paidós
* Barlow, Wilfred: "El principio Matías Alexander", Edit. Paidós
* Alexander,F.Matthias”: LaResurreccióndelCuerpo", Edit. Estaciones
* Alexander, F. Matthias: "The use of the Self", Centerline Press,
E.P.Dutton&Co.
*Todd, Mabel Elsworth: "The thinking Body", Library of Congress, USA
* Park, Glen: "El
Arte del Cambio",Edit Libro Guía
*Feldenkrais, Moshe: “Autoconsciencia por el movimiento”, Edit. Paidós
* Feldenkrais, Moshe: "Body and Mature Behaviour", Edit Alef, Ltd, Tel- Aviv
* Peck, Skott: “Una nueva psicología del amor", Edit. Emecé
“No hay libertad de pensamiento, no hay elevación
espiritual ni posibilidad de
superación en la creación, si no hay contacto corporal. Las percepciones
son el resultado de múltiples movimientos, que producen una masa de estímulos
que llegan a la zona sensitiva, se conectan entre sí y estos a la vez se
conectan con el lenguaje, con la zona verbal y esto a su vez se vuelve a
conectar con otras múltiples zonas psíquicas complejas. Cada persona hace
sus conexiones en forma única y particular; lo que nos parece una sensación,
es en realidad una masa complejísima que pone en movimiento miles de
millones de células. En la evolución humana se ha ido del “acto al
pensamiento” dice el gran investigador y educador Henri Wallón, toda la
actividad psíquica ha comenzado a través de la praxis, de la interacción
del sujeto con el mundo, en cuyo transcurso se ha ido interiorizando el
mundo, el movimiento del ser en el mundo, el propio movimiento se ha ido
interiorizando y formando imágenes, que se han ido distanciando de la
praxis pero que para seguir enriqueciéndose necesitan constantemente de
ella.
Estas imágenes que reproducen lo que sucede, que son
la representación interna de lo que sucede y en las que intervienen la
memoria, permiten asociar las percepciones presentes con las pasadas y
forman el proceso evocador de la realidad. Esta es la base para la
construcción de una fantasía que genera nuevas imágenes no determinadas
por ningún límite real, aunque originariamente hayan nacido de una
realidad determinada.
El movimiento es el gran fundador de imágenes, y el
trabajo creador es el que
estimula la fantasía, cuando el trabajo se vuelve mecánico el
hombre va perdiendo su fantasía.” Francisco
Berdichevsky
Estudio Patricia Stokoe -Monroe 2765 -(1428) Capital. Tel: 4543-5177