EL RITMO Y LA POSTURA EN LA EDUCACION


El escribir sobre esta temática fue apareciendo con mis incursiones en el malabarismo; en las prácticas de Kum Nye y enseñanzas de Tarthang Tulku; talleres de contacto con la energía con Silvana Perl; que aportaron otras miradas a mi práctica de Psicomotricidad en la clínica y en la Educación.

Fue tomando más forma en el intercambio con otros psicomotricistas, especialmente con Silvia Brukman, con quien armé  talleres acerca del ritmo y la postura, en donde fui afianzando la integración de estos nuevos aportes.

Se concreta en este artículo, de esta manera, por una invitación de la A.A.P. a esta reunión científica sobre Psicomotricidad y Educación.

Continúo trabajando en esta temática, en investigación y elaboración conceptual y en talleres con trabajo corporal y reflexión para  docentes, padres y profesionales de la salud.

Gracias

PARA NO PERDER CONTACTO CON LAS SEÑALES DEL CUERPO

La Psicomotricidad en la Educación se interesa por el lugar del cuerpo en la escuela. Cómo va el niño construyendo su cuerpo, su actitud corporal, su actitud postural.

Cómo se lo mira, cómo se lo escucha, cómo se lo atiende y entiende, cómo se lo nombra. Cómo es la atención que se le brinda y con qué intención.

Cómo se lo considera en el proceso de enseñanza- aprendizaje.

Cómo es el lugar que ocupa el cuerpo. Qué posibilidades de expandirse en movimiento, en el espacio exterior, con los otros. Qué posibilidades de expandirse en quietud, tomando contacto con los propios espacios interiores. Qué posibilidades de fluctuar en estos RITMOS de abrir y cerrar, de despliegue y vuelta sobre sí, de movimiento y quietud.

¿Cómo puede la escuela, acompañar y respetar el proceso de construcción del cuerpo posibilitando estos ritmos?

Vamos a empezar preguntándonos: ¿Quién puede mirar el cuerpo del niño, quién puede tener en cuenta estos ritmos dentro de la escuela?

Por un lado, los ADULTOS que están en la Institución escolar:

Ahora, para escuchar el cuerpo del niño, es preciso escuchar también nuestro propio cuerpo de adulto, las huellas de nuestra historia, las marcas de lo vivido. Hacer contacto con esas "señas particulares" que nacen en la historia de cada uno y quedan inscriptas en nuestro cuerpo.

Para mirar al niño habiéndonos mirado y mirándonos. Para, habiendo entendido, reconocido, descubierto o buscado en el propio cuerpo, estar más disponibles, más abiertos para comprender el cuerpo del niño.

Es en un ir y venir entre la propia vivencia en los talleres de Psicomotricidad u otros, en la experiencia de vida de cada uno, en el ejercicio del rol docente y el análisis de esas vivencias, la articulación con fundamentos teóricos; que se abre un abanico de posibilidades para acompañar al niño en su camino. Definiendo objetivos, armando estrategias, buscando recursos, teniendo en cuenta lo observado en cada grupo, en cada niño y en nosotros.

Entonces, es el docente el que puede mirar, atender, escuchar el cuerpo del niño, habiendo atendido, ejercitado la escucha de su propio cuerpo.

Pero, quien también puede escuchar el cuerpo del niño, es el MISMO NIÑO, que puede mirarse, atenderse, respetarse, escuchar las señales de su propio cuerpo. Si el adulto lo avala, lo autoriza, le da crédito, le da valor, se lo pide, espera esto del niño; lo está ayudando en esa tarea.

Y esta es la reflexión que quiero compartir hoy con ustedes: Cómo favorecer este contacto, cómo hacer el espacio, el silencio necesario en el ámbito de la escuela, para favorecer el propio registro del niño. Cómo tener presente esta intención.

Tan acostumbrados como estamos a esperar la "señal" para dejar un mensaje telefónico (y a no dejarlo si no la escuchamos), a pedir "señal" para enviar un FAX, tantas veces no atendemos las señales de nuestro cuerpo, no esperamos nuestra señal de disponibilidad o no atendemos la de nuestra no disponibilidad.

Y esto lo vemos nosotros adultos, en estos tiempos que decimos "nos hacen correr", en los momentos en que "nos pasamos de vuelta", sin ir viendo COMO estamos yendo hacia donde vamos. Sin detenernos a mirarnos y perdiendo, entonces, el contacto con nosotros mismos.

Y es, desde este registro de adultos, desde este surco de desconexión en el que volvemos a caer, si no estamos atentos, que podemos pensar en PREVENIR, que podemos preguntarnos cómo ir acompañando a nuestros niños para que este CONTACTO se mantenga, se desarrolle. Para que se respeten las voces del cuerpo, que no se las vaya tapando, ignorando, acallando.

Es un desafío para todos los que trabajamos con niños, ayudarlos a conservar o recuperar estos ritmos, evitando permanecer en extremos que nos quitan plasticidad, flexibilidad, vida.

 

Y en relación a cómo favorecer el contacto del niño con su propio cuerpo, cómo acompañarlo para que escuche y valore ( atienda) las señales de su propio cuerpo, me interesa particularmente abordar, hoy, algunas cuestiones acerca del ritmo.

 

DEL RITMO Y LA POSTURA

Me interesa abordar el tema del RITMO.

El RITMO EN EL CUERPO.

El ritmo en la construcción del cuerpo.

El ritmo en el eje, ligado a la POSTURA, ligado a la ACTITUD. El ritmo en lo postural, la plasticidad actitudinal, el dinamismo tónico postural, el diálogo tónico.

La articulación entre el TIEMPO y el ESPACIO, entre el RITMO y la POSTURA.

La postura y el ritmo se asientan en el eje del cuerpo. Se arman, se organizan a partir del eje corporal, en relación con los otros, con el mundo exterior.

A la postura y al ritmo, podemos entenderlos como ORGANIZADORES de la persona. Cómo se a-comoda una persona en el tiempo y en el espacio? Cuando una persona está ubicada, acomodada en el tiempo y el espacio, está en un ritmo acorde y en una postura adecuada, está con una organización adecuada.

El niño va construyendo una postura y un ritmo. Una forma de ser y estar en el mundo. Una posición frente a los otros. Una actitud postural. A partir de lo que su organismo le ofrece, le posibilita y a partir de lo que le ofrece y le posibilita, el encuentro- desencuentro con los otros .

Esta construcción se va realizando en el encuentro y desencuentro entre el bebé y sus padres, inmersos en una cultura. El bebé se dirige a ese encuentro, encauzado por su equipamiento neurobiológico. Dispone de un organismo y de sus funciones. Sus padres, (y sus maestros), encauzados por el camino recorrido hasta ese momento, como han ido construyendo su propio cuerpo con las huellas que dejaron en ellos los encuentros con los otros.

La postura como modo de ocupar el espacio, como modo de estar en el espacio.

Estas posturas que va construyendo el niño no son estáticas, son en movimiento. Son plásticas (o debieran serlo). Tienen un ritmo, una melodía.

Al mismo tiempo que el niño va encontrando una postura, va entrando en un ritmo. Va encontrando también un ritmo propio de pulsar, de fluir. El ritmo como modo de estar en el tiempo.

Tiempo y espacio están íntimamente ligados. El niño va construyendo la postura y el ritmo conjuntamente.

Nacemos con un organismo, desde el cual el cuerpo empieza a construirse, en relación con los otros (padres, ambiente, cultura), en un espacio (buscando un equilibrio, una postura en ese espacio) y en un tiempo (buscando encontrar un ritmo propio en ese tiempo). (Buscando maneras de comunicarnos con los otros.)

El niño, por ejemplo, va construyendo su manera de caminar, que es única y singular.

Apoya el pie de determinada manera y así va armando toda su postura para caminar. Si observamos a la gente, caminando en la calle, veremos que nadie apoya los pies de la misma forma, ni tiene idéntica postura. Y tampoco tienen la misma cadencia en el caminar. El ritmo que cada uno fue armando, también es singular y diferente.

Hay ritmos que son los de nuestro organismo, (sístole y diástole del corazón, inspiración y exhalación en la respiración, la vigilia y el sueño, procesos de anabolismo y catabolismo de las células, de absorción, asimilación y excreción,...) Ritmos con los que nacemos, que están marcados en nuestro organismo. Y en la construcción de nuestro cuerpo, vamos armando, organizando ritmos para todos nuestros movimientos (movimiento: desplazamiento del cuerpo o de un segmento en el espacio y en un tiempo). Ritmos para funcionar, ritmos de funcionamiento. Por ejemplo en el caminar, se pisa y se eleva, se tensa y se relaja; en el hablar se habla y se toma aire, lo mismo que al comer (El bebé va armando un ritmo en la mamada, un tiempo para que entre leche, un tiempo para que entre el aire); en el escribir, se apoya y se levanta el lápiz, hay una cadencia. Hay un entrar y un salir del juego. Y hay juegos en los que el ritmo debe sostenerse para poder jugarlos (la hamaca, el sube y baja, saltar la soga, picar la pelota, los malabares...)

Construimos un ritmo para el cambio de posturas. Cómo pasamos de una postura a otra, de una actividad a otra. Cómo va haciendo un bebé el pasaje de sentado a parado, por ejemplo. Es un pasaje fluido, cortado, brusco, suave, vertiginoso...?

El desarrollo de una persona es una búsqueda hacia una actitud postural adecuada, hacia un ritmo acorde y una postura adecuada.

Pero, no hay un único ritmo acorde que alcanzar ni una única postura adecuada que sostener. Hablamos de plasticidad actitudinal, lo que significa, una posición adecuada para cada circunstancia, un ritmo adecuado para cada situación. No es que una vez que uno aprendió una postura, se queda en ella. Igual con el ritmo. Es necesario ir encontrando, cada vez, la postura adecuado, el ritmo acorde. Al salir del eje, poder volver a encontrarlo. Son los equilibrios y desequilibrios en el crecimiento, en el aprendizaje.

Hay un tiempo para cada cosa. Tiempo para nacer, tiempo para morir. Tiempo para plantar, tiempo para recoger. Tiempo para ser recibido y tiempo para recibir. Tiempo para ofrecer y para pedir; para ser escuchado y para escuchar; para encontrarse y para despedirse. Tiempo para decir y tiempo para callar. Y siempre en el tránsito entre una orilla y otra, buscamos el equilibrio propio.

Y no sólo es importante saber estar en cada polo, sino también saber transitar entre uno y otro. Encontrar un pulso, un ir y venir, un fluir en esos tránsitos.

PASAJE, PAUSA, PULSO

Volviendo al tema de la Educación, voy a tomar estas tres palabras con P, pasaje, pausa, pulso, para recortar algunos conceptos en relación al ritmo en la escuela.

Una palabra que considero "clave" es PASAJE. El pasaje de una postura a otra, de una actividad a otra, de una actitud a otra, del movimiento a la quietud y viceversa. Cómo favorecer estos pasajes en la escuela, cómo permitir este vaivén, cómo atender estos tránsitos, cómo tomar contacto con lo que va cambiando.

Una Educación que atienda el CAMBIAR, el pasaje, la modificación, el ir yendo. Que apunte a la plasticidad actitudinal. No que paralice, solidifique los logros, los puntos de llegada, los extremos.

El aprendizaje es un ir aprendiendo.

Cómo aborda cada niño lo que todavía no sabe, lo que todavía no puede. COMO logra, y no sólo la mirada puesta en qué logra.

Atender la ACTITUD ante el aprendizaje, la posición del niño, su actitud postural. Observar cómo va recorriendo el camino hacia los extremos, que marca un vaivén; su ritmo de aprender.

Un niño que aprende a caminar, se cae y se levanta todas las veces que necesita. Y es interesante observar cómo se levanta, cómo se cae y cómo es ese pasaje.

La caída es parte natural del aprendizaje. Ocurre a menudo que en la escuela, se sobrevalora el logro, se desvaloriza la caída.

Entonces, un aporte de la Psicomotricidad a la Educación en este tema del ritmo es acompañar a los docentes para favorecer en la escuela, una mirada que atienda la actitud ante el logro

la actitud ante "la caída" y especialmente la actitud en el ir aprendiendo, en el pasaje, en el tránsito hacia.

Que puedan comprenderse ambos polos y el tránsito entre ambos, como partes del mismo proceso de aprendizaje.

(El niño que aprendió a leer y a escribir sin dificultad, por ejemplo; qué actitud tiene ante otro desafío por ej. saltar la soga. Observarlo en otros aprendizajes. No dar por sentada la misma actitud en todos los aprendizajes, fijándolo en un rol de "todo le sale" poe ej.

Una Educación que no esteriotipe en los roles (el que sabe, el que no sabe, el que pega, el mejor, el peor, etc.). Que confíe en los cambios. Que de la posibilidad de probar otros lugares. Que favorezca la movilidad de roles. Que atienda los comienzos y los finales, la entrada a una actividad, la salida, el pasaje. Que pueda alternar la actividad y el descanso, el hacer y el no hacer, la creación y la copia, el dar y el recibir, escuchar y ser escuchado, estar presente, estar ausente...). La importancia de ir yendo, de prepararse para. Atender ese acercarse (al aprendizaje, al logro, a una actividad...)

Una palabra clave es pasaje, otra es PAUSA.

En las escuelas hay actualmente una tendencia a las actividades ininterrumpidas, al estímulo continuo, la mirada constante. A los chicos no les "dan respiro", no les "dejan tomar aliento". Suele faltar la pausa, que permite registrar-se.

PAUSA para tomar contacto, para estar en contacto con uno. Pausa en el hacer, pausa en el aprendizaje. Silencio en la acción, silencio en el pensar.

Pausa como espacio entre. Como corte con lo anterior.

Ese corte, esa pausa con lo anterior, es una posibilidad para registrarse, para tomar contacto, para escucharse, para que el niño se escuche. Cómo está en su cuerpo, qué va necesitando, hasta dónde llegó.

La pausa está relacionada con la quietud. Entrar en la quietud, saborear la quietud. Quietud que no es inmovilidad.

La pausa es un alto en el camino, es un respiro, es un descanso. Es un estar con uno, volver a sí mismo. Es un silencio para escucharse. Volver al eje. Volver a casa.

En las escuelas en las que hay cada vez más exigencias de éxito, de logro de cúmulos de conocimientos y habilidades a desarrollar: cómo incluir la pausa?

Cómo permitir y favorecer que el niño, haga contacto con lo que siente en su cuerpo, la comodidad o incomodidad, el bienestar o malestar, la inquietud o serenidad.

Cómo favorecer que se registre, para saber si está en su ritmo adecuado, y si no lo está, poder volver?

Favorecer que el niño se observe con actividades y consignas adecuadas a su edad. Dar espacio a la pausa, al silencio, a la quietud.

Y favorecer también la observación del docente de los signos corporales de los chicos, y obrando en consecuencia. Al atender estas señales, reconociéndolas, se habilita la propia percepción del niño, y se favorece un ritmo adecuado.

Otro tema a trabajar, sería cómo poder atender los ritmos singulares dentro del ritmo grupal-institucional

Pero volviendo a la pausa que permite hacer contacto, podemos pensar en la pausa que nos permite hacer contacto con el camino recorrido.

Cuando un bebé está comiendo, la mamá trata de reconocer cuando está saciado, satisfecho, y entonces, deja de darle el pecho o la comida. Hace una pausa, cuando observa que es necesario. Está atenta a las señales que da el niño.

En la escuela, también es necesario respetar estos ritmos, estas pausas.

Cuando el niño está satisfecho de aprendizaje, es tan importante dejarlo disfrutar del logro antes de proponer un nuevo aprendizaje.

Al aprender algo, estamos en la búsqueda de un ritmo, cuando lo aprendemos disfrutamos del ritmo alcanzado. Nos da alegría. Tanto cuando aprendemos a picar la pelota como cuando aprendemos a escribir, o a resolver problemas matemáticos sentimos el placer del logro, del dominio. Es necesaria esa pausa, que permite tomar contacto con esa sensación de logro.

También la pausa cuando no se alcanza el logro...

Pasaje, pausa y PULSO.

Pulsar, fluir en este vaivén de despliegue y repliegue del cuerpo, de concentración y expansión, de movimiento y quietud, de tensión y relajación, de abrirse y cerrarse.

Es necesario encontrar un pulso que sea habitual, cotidiano, conocido para percibir los desrritmos, las interrupciones, la salida del pulso. Y atender la necesidad de volver al ritmo, al pulso, al fluir.

(Podemos entender al ser humano como alguien rítmico y disrrítmico. Tenemos la posibilidad de entrar en ritmo. En el ritmo vital, en el pulso vital, en el fluir del Universo. Podemos aspirar a esa armonía.

Los no ritmos, también son humanos. Son parte de la vida del hombre. Son señales para volver al ritmo, para recuperar el ritmo, el fluir, para volver a la armonía. Amigarnos con los desrritmos que nos dan el aviso, la señal para volver. Las enfermedades, por ejemplo...

Aceptar esta posibilidad para entrar en ritmo. Y también esta dificultad que nos permite aprender. Sabernos con permiso, con derecho, a fluir en el ritmo del Universo.

O quizás el fluir de los hombres, por ahora, sea entre ritmos y desrritmos, entre armonías y disarmonías?)

Y en la Institución escolar es necesario encontrar este pulsar en la actividad cotidiana, el ritmo diario.

Como al principio el bebé y sus padres van encontrando un ritmo que lo organiza. Se respetan horarios del baño, la siesta, las comidas, etc. Y es a partir de esa organización, de ese ritmo establecido, como se ven las alteraciones. Cuando se altera el ritmo, vemos las reacciones del bebé (le duele la panza, no quiere comer; está excitado, no puede dormir...). los papás lo ayudan a reencontrar el ritmo, que lo organiza, lo vuelve al "orden".

Los psicomotricistas podemos acompañar a los docentes en esta percepción de los ritmos y los desrritmos.

Por ejemplo en la percepción de los "climas grupales" en relación a la necesidad de movimiento o quietud. Si aumenta la tensión en el aula por una necesidad de movimiento no realizada, y el docente insiste en avanzar con una explicación o actividad, sin atender esta necesidad del grupo, resta crédito al registro que pueden tener los niños de esa necesidad, corriendo el riesgo de que vayan tapando estas señales, que las ignoren y que luego las dejen de escuchar, e impide que se fluya en un ritmo.

Si el docente está preparado para escuchar los diferentes climas grupales, si está preparado para dar salida a la tensión, para permitir el vaivén, para dar cauce a necesidad, y recorrer el camino para retomar la actividad al rato, con un campo más propicio, con mejor disponibilidad de los chicos; va avalando sus propios registros y desarrollando un pulsar en un ritmo que favorece el aprendizaje.

 

LA POSTURA Y EL RITMO COMO ORGANIZADORES DE LA PERSONA

Cuando hablamos de ritmo, podemos distinguir: un RITMO PERSONAL ACORDE (en concordancia)

y un RITMO EN LA COMUNICACIÓN (en las relaciones, en el intercambio con los otros)

Uno puede llegar al ritmo personal acorde por medio de la postura, encontrando el eje corporal. Y puede llegar a la postura adecuada, encontrando el ritmo personal acorde. Son caminos de doble entrada. El eje y el ritmo acorde se encuentran en un punto de equilibrio...

Y la Psicomotricidad tiene mucho que ofrecer en el trabajo directo con los niños, en relación a estas temáticas del RITMO Y LA POSTURA. Acompañándolos a encontrar la postura adecuada, el ritmo acorde; a registrar las salidas de eje, de ritmo; a reencontrarlos, volviendo a "casa"; favoreciendo el logro de una plasticidad actitudinal.

RITMO EN LA COMUNICACION

En nuestro rol como padres, terapeuta o docentes, tenemos que entrar en contacto con nuetros hijos, pacientes, alumnos.

"Al profesional de la Psicomotricidad, se le hace necesario, sintetizar el saber y el conocer sobre el cuerpo. No basta que tenga noticias generales de su origen, de su construcción, de su funcionamiento. Necesita entenderlo, hablarlo, traducirlo y aún escribirlo." (Daniel Calmels)

No sólo conocer el juego, sino saber jugar. No sólo conocer del cuerpo, sino saberlo, hablarlo, entrar en contacto, compartirlo?. Entrar en juego, entrar en contacto con el otro, entrar en ritmo con el otro. Entrar en un espacio y en un tiempo intermediarios, no de uno, no del otro, compartido, de ambos.

Encontrar ese contacto con el otro, es encontrar un diálogo postural, un diálogo tónico, un ritmo compartido.

Y esto ya es tema, amplio tema para desarrollar en otra oportunidad.

Muchas gracias por la atención.

Marina Marazzi

Psicomotricista

Septiembre de 1999

 

BIBLIOGRAFIA

"Cuerpo y saber" Daniel Calmels. Edit. D y B.

"Aspectos constitucionales del bebé y su influencia en la relación madre hijo" A. Jerusalinsky y L. Coriat. Cuadernos del desarrollo infantil Nº1

"Comenzando los vínculos" A. Cardozo, V. Guerra y S. de Ponce de León. Edit. científico médica de Montevideo.

"La inteligencia atrapada" A. Fernandez. Edit. Nueva Visión.

"Los organizadores del desarrollo psicomotor" M. Chokler. Ediciones Cinco.

" Acerca de los encuentros y las despedidas" M. Marazzi Inédito.

"Skillfull means" Tarthang Tulku

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